La muerte de Napoleón Bonaparte, ¿asesinato o muerte natural?

Napoleón Bonaparte

Napoleón Bonaparte

Muchos personajes históricos han estado rodeados de cierto misterio, no solo por sus hechos sino también en lo referente a la forma en la que nos dejaron como es el caso de Napoleón Bonaparte, de quien hay muchas hipótesis sobre las causas reales de su muerte. Algunos aseguran que murió siendo envenenado con arsénico poco a poco, otros de una muerte natural y otros que falleció a causa de un cáncer.

Napoleón está considerado como uno de los mejores estrategas militares de la historia, comparado con los antiguos generales romanos o los metódicos estrategas de la Segunda Guerra Mundial. Además de su vasto conocimiento sobre las técnicas militares, se asegura que fue un auténtico tirano con su pueblo y que solamente buscaba alimentar su ego y ansias de poder.

Después de una vida repleta de batallas y victorias, pasó sus últimos días en la isla Santa Elena, isla del Atlántico bajo soberanía de la corona británica. Gracias a su difícil acceso fue usada como prisión para muchos personajes de la historia, siendo él uno de los que engrosó la lista de inquilinos de este lugar.

Sus últimos años fueron de lo más controvertidos y la versión oficial fue que falleció a causa de un cáncer de estómago, al igual que lo hubiese hecho su padre con anterioridad. Parece ser que con el paso del tiempo, el informe médico no ha dado luz sobre algunos apuntes de los que aún se formulan preguntas.

Seis días antes de morir, Napoleón dejó una nota a su médico, en ella pedía que tras su muerte, examinase su cuerpo en profundidad y solicitaba que fuera escrupulosamente minucioso ante cualquier prueba que pudiera aportar su cuerpo. Esto demuestra que el estratega sabía que se estaba muriendo y que sospechaba que no era de una forma natural.

Poco tiempo después de su llegada a la isla de Santa Elena, comenzó a enfermar y durante su estancia en aquel lugar se le achacaron diferentes afecciones como la hepatitis y el cólera entre otras, aunque en los informes médicos no se habló de ellas nunca. De hecho todo fue muy raro porque uno de sus médicos fue sometido a consejo de guerra tras haberle diagnosticado hepatitis crónica, lo que hacía aún más extraña esa situación que estaba viviendo en aquella época.

Su muerte llegaría el 5 de mayo de 1821 y llegado el momento de su autopsia se repartió un mechón de su pelo a todos los miembros de su séquito. La autopsia, según muchas personas presentes, fue completamente superficial, alejándose de la voluntad del finado y no destacando nada concluyente, posiblemente por presiones políticas, pero no se llegó a saber la verdadera causa de la muerte de Napoleón.

Con el paso del tiempo, uno de sus mechones fue a caer en manos del Instituto Forense del FBI en Washington y del Laboratorio de Investigación Nuclear de Londres, quienes descubrirían que Napoleón tenía restos muy importantes de arsénico y que éste fue suministrado de forma progresiva durante el mes anterior a su fallecimiento.

Se sabe que por aquel entonces, el arsénico era usado para fines medicinales, aunque también que había muchos intereses en que Napoleón falleciese. Finalmente ese halo de misterio del que hablábamos al principio de esta entrada sigue muy presente con este personaje, alabado por unos y denostado por otros.

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  1. Arturo Delgado Macias

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